Alonso Barzana, SJ

El Padre Alonso Barzana, fue uno de los primeros jesuitas llegados al Perú, en 1569, a la edad de 38 años. Durante el viaje estudió el quechua que llegó a dominar. Estando en el Cusco en 1572, catequizó a Tupac Amaru, el último inca, condenado a muerte por el virrey Toledo. En 1573 fue uno de los fundadores del colegio de La Paz. En 1574 predicó en Arequipa y Potosí, en quechua, y en 1575 en aymara en la zona del lago Titicaca, en Chucuito y en La Paz.El 19 de noviembre de 1576 el P.General Everardo Mercuriano, en respuesta a una carta de Barzana, perdida, lo felicita por sus obras en quechua. Le dice, además, que su voto de ir a la China queda conmutado “en esa tierra, donde hay más disposición de predicar el evangelio que en la China”. Las obras del P. Barzana nunca se imprimieron. En cambio, es muy probable que hayan servido de base a las traducciones al quechua y aymara del catecismo trilingüe del tercer concilio limense En febrero de 1594 escribió desde Asunción, al provincial Juan Sebastián, que aunque estudiaba la lengua guaraní cada día, y sabía más preceptos de ella que de ninguna otra de las que estudiaba, no acertaría a pronunciarla en toda su vida.Barzana también se caracterizó por la defensa de los indios destinados al trabajo en las minas. En el memorial del capitán Juan González de Acebedo, se menciona al P. Barzana : “Los matarás eran 8.000, y los convirtió y juntó en pueblo el P. Alonso Bárcena, y en el alzamiento de los frentones y calchaquís contra la Concepción del Bermejo, en cuyas vecindades habitaban, transmigraron al Salado, donde se conservan como unos 300”.Barzana se destacó por su espíritu apostólico y por su extraordinaria capacidad para el aprendizaje de idiomas. Aprendió quechua, aymara, puquina, chiriguano (variante del guaraní), tonocoté y kakán, sobre los que dejó apuntes manuscritos que fueron usados por los misioneros que le siguieron. Murió muy desgastado por los excesos de su labor en la misión.(del blog de Javier Baptista Morales- Imagen de la carátula de una carta enviada por el misionero al Provincial de entonces, para los interesados en temas de Misionología, Mentalidades religiosas o Espiritualidad. Publicada por Guillermo Furlong, Bs. Aires, Ed. Theoria 1968).