Blas Valera, SJ

Historiador, humanista, quechuista. Nacido en 1545, en Chachapoyas (Amazonas), Perú; murió el 2 abril de 1597 en Málaga, España. Entró en la Compañía de Jesús el 29 noviembre 1568, en Lima, Perú; fue ordenado en 1573, en Cusco, Perú.

Mestizo, era hijo natural del capitán español Luis Valera, conquistador de Chachapoyas y encomendero de Chibalta y Quitaya, y de Francisca Pérez, probablemente de la familia real incaica. Antes de entrar en la CJ, estudió latinidad en Trujillo, y dos años de artes y uno de teología en Lima. Hecho el noviciado, tuvo destinos en Huarochiri (1571), Cusco (1573, 1576), Juli (1577) y Potosí (1580). En 1585 era lector de latín en Lima. Como lingüista, colaboró con Alonso de Barzana y Bartolomé de Santiago en traducir al quechua el catecismo, confesonario y sermonario castellanos de José de Acosta, libros que mandó imprimir el III Concilio Provincial de Lima (1582-1583). Por faltas de las que le acusaron en Potosí, quizá de castidad, el P. General Claudio Aquaviva juzgó conveniente (1583) su expulsión de la CJ y su paso (1587) a otra orden religiosa. En caso de negarse a esto, le imponía (1588) diez años de suspensión a divinis, de los que cuatro debía pasar en prisión y, después, podría oir misa y comulgar en la capilla doméstica, y emplearse en los oficios bajos de casa, o mejor, ser enviado a España. No consta del cumplimiento de este severo castigo. Ya en 1585 y 1586, Valera había pedido al P. General ir a Roma o pasar a otra provincia. También propusieron esto último varios en la provincia del Perú. En 1591, Aquaviva mandó enviarlo a España, destinado a Andalucía, encargando repetidas veces a provinciales sucesivos de esta provincia encerrarlo hasta nueva orden. Valera, tras cierto tiempo en Quito, partió para España hacia 1593. Valera negó las imputaciones y, en el camino, dio muy buen ejemplo. Llegó a Lisboa por mayo 1595. Por su buena conducta y los informes favorables de Esteban Cabello, procurador del Perú, el provincial de Andalucía, Cristóbal Méndez, de acuerdo con sus consultores, suspendió la ejecución de la orden de prisión y encargó a Valera las clases de humanidades del colegio de Cádiz y, más tarde, el confesionario de hombres. También Hernando Morillo, *procurador de Indias, que había tratado a Valera en Quito y viajado con él hasta Panamá, informó favorablemente al general. No obstante los testimonios y representaciones en favor de Valera, Aquaviva desaprobó la actitud de los superiores andaluces y persistió, aunque en vano, en urgir su orden de encerrarlo, repetida al visitador de Andalucía, Hernando Lucero (enero 1597).