A inicios de 1946, el Papa encargó a la Compañía la atención del Vicariato de San Francisco Javier del Marañón. Fue un paso clave en la historia de la Provincia Peruana ya que empezó a llegar a las fronteras y al mundo indígena. La cadena de puestos de misión era larga y servían de puerta de entrada a la Amazonía (San Ignacio, Santa Rosa, Bellavista, Nieva, La Coipa, Tabaconas, Jaén, Pucará, Chiriaco, Colasay,…). Como también se alargaba la cadena de servicios pastorales en respuesta a los desafíos de aquella Iglesia: Parroquias y centros educativos, catequistas y “Etsejin” (agentes pastorales en lengua awajún) radiodifusión y capacitación técnica, Vicaría de solidaridad, de medio ambiente, etc.

Paralelamente, la Provincia Peruana abarcó buena parte del mapa y se extendió por el sur hasta Tacna, en la sierra hacia Cusco, Juliaca, Abancay y Huancayo, por el norte hasta Chiclayo y Piura, y en la misma ciudad de Lima se atendía en las Parroquias de Fátima, Santo Toribio, Desamparados.

En 1967 comenzó Fe y Alegría con su propuesta de alcanzar una educación pública de calidad a favor de la población más necesitada. Al fundar la Universidad del Pacífico (Perú) u orientar la Pontificia Universidad Católica del Perú (de la cual el P. Felipe Mac Gregor SJ fue rector) quiso ser un aporte a la profesionalidad de país.

En 1968 se crea la Provincia del Perú con tres regiones, que asumían retos más locales: el Sur con Arequipa, Tacna y Juliaca (en colaboración con la Provincia jesuita de Chicago, USA), el Vicariato de San Francisco Javier en Jaeén y Marañón, Lima con la sierra y costa Norte. Todo ello abrió cauces de solidaridad y compromiso: las obras de pastoral social y educación popular se multiplicaron en sectores marginales, las parroquias de El Agustino con el SEA, Urcos (Cusco) con el CCAIJO, Chachapoyas, Jarpa con el PROCAD, junto al CIPCA y el CEOP de Ilo.

En los años 80 y en sintonía con los terribles problemas que sufría la población, se abrió una residencia en Ayacucho, donde se implementaron comedores, programas de madres de familia, comités de defensa de derechos humanos.

Poco tiempo después nuevas obras se abren para formar personas que asuman la marcha del país, tales como la hoy Universidad Antonio Ruiz de Montoya o el Centro de Espiritualidad y los llamados Centros Loyola, estos últimos, con la espiritualidad ignaciana como pedagogía de la libertad y para discernir las decisiones.

En los años 90 los jesuitas entran en la dinámica del trabajo en redes. La Compañía contaba ya con Fe y Alegría y fue implementando la red CORAJE en Tacna, CONSIGNA para lo educativo, SEPSI para los centros sociales, la Red Apostólica Ignaciana (RAI) y el Consorcio “Juventud y País” para la participación juvenil en la gestión local.

Durante los años 2010 en adelante comienzan los jesuitas a implementar su organización en estructuras de “plataformas” regionales, incorporando a otras instituciones amigas o cercanas para proyectar servicios en común a las diferentes regiones en que se encuentra actualmente la Compañía de Jesús en el Perú.

Catálogo Jesuita del Fondo Antiguo s. XVII al XIX, disponible en la Biblioteca Nacional del Perú

Como parte de nuestro patrimonio documental el Colegio La Inmaculada custodió un importante grupo documental de gran valor histórico, compuesto de 77 volumenes entre manuscritos e impresos s. XVII a XIX. Por medio de una donación realizada por el Archivo Histórico Jesuita, esta colección ha pasado a formar parte del Fondo Antiguo de la Biblioteca Nacional del Perú.

Metafísica y Teología son los temas que prioritariamente constituye este fondo, así como Sermones y Discursos (como los Comentarios a la Primera Parte de la Suma Teológica de Santo Tomás, el Misterio de la encarnación), así como textos propios de la tradición jesuita como las Cartas de los prepósitos generales a los Padres y hermanos jesuitas.

Compartimos los enlaces en los que se encuentra esta importante colección de manuscritos e impresos de la antigua Biblioteca del Colegio San Pablo donde se puede apreciar los sellos de su propiedad original, del Collegium Limense SJ (San Pablo de Lima) de la antigua Biblioteca de la Compañía de Jesús y los que fueron colocados luego, cuando el Estado tomó en propiedad lo que la Compañía perdió por la expulsión de los territorios de la antigua jurisdicción del Reino de España: tanto de la “Biblioteca y Archivo Nacional del Perú” y de la “Biblioteca Pública de Lima”. Estos textos pues, siendo de la propiedad de la vieja Compañía, constituyen parte del patrimonio histórico del Perú y en ese sentido, la actual Provincia jesuita los ha donado a la Biblioteca Nacional con el fin de que puedan llegar a un público más amplio de investigadores, habiéndose realizado previamente un minucioso y profesional trabajo de digitalización.

Puedes realizar la búsqueda haciendo clic en estos enlaces: Libros Manuscritos  –  Libros Impresos

Reglamento

Presentar tarjeta de investigador

Está prohibido escanear, filmar o fotografiar la documentación sin autorización

Las sugerencias relacionadas al servicio brindado deben ser presentadas a la Dirección

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Utilizar solo lápiz

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