Jesuitas destacados

De la restauración hasta hoy

Precursor de la independencia hispanoamericana. Nacido el 26 junio de 1748, en Pampacolca (Arequipa), Perú; muerto en 1798, en Londres, Inglaterra. Entró en la Compañía de Jesús el 27 de junio de 1761, en Lima; jesuita hasta 1769, Génova, Italia.

En el momento de la expulsión de los jesuitas de los dominios españoles en 1767, estaba en el Colegio de la Compañía del Cusco. Trasladado a Lima, se embarcó con otros jesuitas en el Callao, rumbo a España. Llegó a Cádiz el 10 agosto 1768, etapa hacia el destino final de los estados pontificios. Conducido al cercano Puerto de Santa María, allí permaneció hasta su partida al exilio en Italia.

En el Puerto de Santa María, Juan Pablo y su hermano José Anselmo, que no eran sacerdotes, pidieron dispensa papal de sus votos religiosos, seducidos por la promesa hecha con dolo por las autoridades españolas de permitir el retorno a la tierra natal a los que dejasen la Compañía. Quedaron frustrados, pues nunca se cumplió esa promesa. Dispensados de sus votos en 1769, los dos hermanos rompieron todo vínculo con la orden. Fueron a residir a Massa (Toscana), donde todavía se encontraban cuando la Compañía fue suprimida por breve pontificio en agosto 1773.

El principal problema que entonces tuvieron que afrontar los dos hermanos Viscardo fue el económico. Desde diciembre 1773, comenzaron los trámites para recibir la herencia de unos terrenos en el Perú. Su afán por adjudicarse esas propiedades llegó a convertirse con el tiempo en verdadera obsesión. La herencia aumentó considerablemente en 1776 por la muerte de uno de sus tíos, que los nombró herederos con la condición de que se estableciesen en el Perú en el término de diez años. Sus gestiones ante las autoridades de Madrid por conseguir el anhelado permiso fueron del todo infructuosas. Cada vez más resentidos con España, se les ocurrió la idea de promover la independencia del Perú con la ayuda de Inglaterra. Su propósito fue tomando cuerpo durante la guerra entre España e Inglaterra (1779-1783), y con la noticia de varias revueltas en el Perú y en Nueva Granada, especialmente la de Tupac Amaru en el Perú (1780-1783).

En las cercanías de Livorno, en verano de 1781, los dos hermanos presentaron al cónsul John Udny sus proyectos de hacer la revolución con apoyo inglés, que en caso de éxito les permitiría tomar posesión de su herencia. El 30 septiembre 1781, Viscardo escribió una carta larga de particular importancia a Udny. En ella expone su plan operativo y propone que Londres envíe una expedición a Buenos Aires, para asegurar el triunfo de la revuelta de Tupac Amaru en el Perú y dar inicio a una eficaz revolución desde el istmo de Panamá hasta Buenos Aires, lo que por otra parte, redundaría en beneficio económico de Inglaterra, aspecto sobre el que hizo hincapié en sus negociaciones. Pidió ayuda al cónsul para viajar a Londres, con la esperanza de que se le permitiese acompañar la expedición, en la que podría ser útil, gracias a su dominio del idioma y sus conocimientos de esa parte de la América española y sus gentes. Insistía en que no podría encontrarse una ocasión más propicia para iniciar la independencia de las colonias. Udny hizo llegar toda la documentación acumulada por Viscardo a Sir Horace Mann, encargado de negocios de Inglaterra en Florencia. Entre esos papeles destacaba especialmente una carta de Viscardo del 15 junio 1782. Gracias a Udny, Viscardo logró hablar con Mann, quien le pagó el viaje a Londres y le dio una carta de presentación para Charles Fox, secretario del Foreign Office, al que había informado de las ideas de los hermanos Viscardo, y enviado los documentos. Viscardo intentaba explicar sus planes a las autoridades, esperando contra toda esperanza una intervención británica en la América española.

A mediados de agosto 1782, los dos hermanos llegaron a Londres, donde vivieron con una magra pensión del gobierno, bajo nombres supuestos, Viscardo como abate Paolo Rossi, y José Anselmo como abate Antonio Valesi. Su misión, sin embargo, no dio los frutos apetecidos. Aparte de una entrevista con Lord Grantham, nuevo secretario del Foreign Office, no lograron ningún resultado, ya que desde comienzos de 1782 el gobierno británico había iniciado las negociaciones preliminares de paz con Francia, que llevaron al fin a la guerra sobre las colonias británicas en la América del Norte en septiembre 1783. Además, el gobierno británico estaba muy al tanto de que España tenía la insurrección bajo control, si no suprimida, en sus dominios de América, por lo que no era aconsejable una intervención británica.

Desalentados y teniendo cada vez más apuros de dinero, los Viscardo pensaron seriamente en volver a Italia, pero al mismo tiempo comunicaron a las autoridades que si éstas conseguían de Madrid, por lo menos para uno de ellos, el permiso de regresar al Perú, se hallaban dispuestos a colaborar, incluso como espías, transmitiendo informaciones a Londres. El 2 marzo 1784, Viscardo informó que Carlos III había promulgado un decreto concediendo a los ex jesuitas el derecho a heredar. Asimismo manifestó que si el gobierno británico deseaba que él y su hermano continuasen prestando servicios, debería subvenir a sus necesidades, pues debían tener alguna estabilidad económica y no continuar en la penuria que sufrían. No obteniendo respuesta favorable, el 7 abril 1784 volvieron a Massa, desde donde siguieron enviando a Madrid su solicitud de retorno al Perú, y sus informes a Londres sobre el desarrollo de acontecimientos en la América española.

Algunas de sus informaciones se debían a los contactos que tenían allí y a unos cuantos ex jesuitas hispanoamericanos residentes en Italia, con quienes mantenían correspondencia. Son de interés las cartas intercambiadas entre Viscardo y el ex jesuita mexicano, el historiador Francisco Javier Clavigero, antes del primer viaje de los dos hermanos a Inglaterra. Viscardo le había escrito desde Massa, pidiéndole datos sobre la situación en México. Clavigero, en la idea de que Viscardo, como tantos otros, sentía simple curiosidad sobre México, le envió la información pedida. Es posible que Viscardo se hubiera servido de esos datos en el ensayo que envió más tarde a Inglaterra sobre el comercio en la América española. Igualmente interesante es el hecho, dado a conocer recientemente, de que el ex jesuita chileno Juan Ignacio Molina, también historiador, estaba al corriente de los motivos que llevaron a Viscardo a Inglaterra, como afirma el mismo Viscardo, lo que da pie a preguntarse hasta que punto Molina pudiera haber estado implicado, si lo estuvo, en el movimiento independentista de la América española.

En 1785, la situación se hizo más dramática con la muerte de José Anselmo, que había actuado como secretario de Viscardo, quien tuvo, entonces, que encargarse de la viuda y de la hija de su hermano. Con la llegada de Carlos IV al trono de España en 1788, se extendió el rumor de su benevolencia para con los ex jesuitas desterrados. En febrero 1789, Viscardo escribió al Rey pidiendo para él y su sobrina huérfana, la licencia de viajar al Perú para tomar posesión de su herencia y prometió que en caso de lograr su propósito ejecutaría a sus propias expensas dos proyectos de gran utilidad para la monarquía, cuya naturaleza exacta se desconoce hasta hoy. Por desgracia para Viscardo, su petición no fue escuchada. Para colmo de males, el Rey declaró oficialmente que jamás, bajo ningún pretexto, se concedería a los ex jesuitas el permiso de retorno a España o a Hispanoamérica. Con esto se esfumaron del todo sus esperanzas de recobrar alguna vez su herencia, y más que ninguna otra cosa, la negativa real cristalizó su resolución de entregarse el resto de sus días a la causa de la independencia de la América española, única posibilidad que le quedaba para volver al Perú. Entretanto, fijada su residencia en Livorno, Viscardo obtuvo un buen empleo al servicio del cónsul de Nápoles y se esforzaba por interesar a personas de alto rango, incluso en la corte de Nápoles, para que le apoyaran en la reclamación de su herencia.

A principios de 1790, dos acontecimientos cambiaron por completo el futuro de Viscardo: la revolución francesa y la explosiva situación entre Inglaterra y España a causa del conflicto surgido por la posesión del estrecho de Nootka. Este hecho y la noticia de alborotos en las colonias españolas indujeron al duque de Leeds, nuevo secretario de estado de relaciones exteriores, a llamar a Viscardo a fines de mayo 1790. Pero esta vez, encontrándose en buena situación pecuniaria y acordándose del infeliz resultado de su primera visita a Londres, Viscardo no se dejó persuadir fácilmente. El peruano aceptó la invitación de viajar a Londres sólo después de prolongadas y fatigosas negociaciones con Sundersberg, agente británico que le fue enviado específicamente para tratar de asuntos, como el sueldo que debía pagársele.

Llegado a Londres el 15 marzo 1791 en compañía de Sundersberg, el mismo día o en el mes de julio, Viscardo puso en manos de las autoridades inglesas su “Projet pour rendre l’Amérique Espagnole indépendente”, que había redactado en Livorno el año anterior. Poco después envió otros dos ensayos aclaratorios del proyecto. El 15 septiembre 1791, se presentó con una copia de su fogosa Lettre aux espagnols américains par un de leurs compatriotes, traducción francesa del original español (actualmente perdido) de su dramática llamada revolucionaria a las armas. La carta tenía doce páginas de introducción, en las que se expresaba la necesidad de liberar la América española si el resto del mundo había de beneficiarse de sus riquezas. Aproximadamente un año más tarde (junio 1792), entregó también a las autoridades británicas una copia de su “Esquisse politique sur l’état actuel de l’Amérique Espagnole”, estudio sobre la situación de la América española en esos momentos y sobre los medios de lograr su independencia. En ese trabajo se halla una de las pocas primeras descripciones de la sociedad peruana, con interesantes observaciones.

Sin embargo, su segunda visita a Londres resultó tan inútil como la anterior, debido a que Inglaterra, por sus alineamientos políticos y militares en la misma Europa, había puesto en segundo plano su interés en promover una revolución en la América hispana, sobre todo después de la amistosa solución al conflicto de Nootka. Más aún, un golpe duro para Viscardo fue la declaración de guerra hecha por Francia a España el 7 marzo 1793, que convirtió a Inglaterra en aliada de esta última. Continuó sin cejar sus fútiles esfuerzos para lograr el apoyo inglés. Arguía que de no romperse el monopolio industrial de España, su creciente poder y sus recientes reformas sobre el comercio causarían gran daño a los intereses comerciales de Inglaterra en la América española. Su último inútil esfuerzo por empujar a Inglaterra a una acción contra España fue su ambicioso ensayo “La paix et le bonheur du siècle prochain”, de 1797.

Totalmente desilusionado, Viscardo, cuya presencia en Londres era conocida por las autoridades españolas, siguió en la capital hasta su muerte en 1798. Así llegó a su fin la turbulenta carrera de uno de los únicos dos ex jesuitas que pueden ser realmente llamados precursores de la independencia hispanoamericana, siendo el otro Juan José *Godoy. Con todo, hay desacuerdo entre los historiadores tanto sobre la importancia e influencia de Viscardo en la promoción del movimiento emancipador, como sobre su misma estatura humana y los motivos que lo impulsaron.

Poco antes de morir, V había entregado todos sus papeles y libros a su amigo Rufus King, encargado de negocios de Estados Unidos en Inglaterra. Este los pasó al patriota venezolano Francisco de Miranda, llegado a Londres poco antes de la muerte de Viscardo, para insistir en su petición de apoyo inglés para la emancipación Hispanoamericana. Miranda inicialmente había pensado en publicar todas las obras de Viscardo, pero publicó sólo la Lettre aux Espagnols Américains, cuya composición había sido abordada por el jesuita en forma embrionaria en su carta (Livorno, 30 septiembre 1781) a John Udny, sobre la independencia del Perú. La carta que cayó en manos de Miranda clamaba por la independencia no sólo del Perú, sino de toda la América española. Consciente de su valor propagandístico, Miranda la publicó con la ayuda de Rufus King en 1799, al año de la muerte de Viscardo, en Londres y no en Filadelfia, como dice la portada. En 1801 publicó, también en Londres, el texto español (Carta dirigida a los españoles americanos por uno de sus compatriotas), ampliamente difundido en los territorios hispanoamericanos, y que fue leído, entre otros, por el patriota mexicano José María Morelos. A fin de suscitar simpatías por la causa independentista hispanomericana entre los ingleses, Miranda publicó en inglés un extracto de la carta (The Edinburgh Review, enero 1809). Devueltos los escritos de Viscardo por Miranda a King, se llegó a pensar que, a excepción de la carta, se habían perdido definitivamente. Con todo, gracias a los persistentes esfuerzos del norteamericano Merle E. Simmons, un estudioso de Viscardo, se han descubierto más de 400 páginas manuscritas entre los papeles de King en la biblioteca Historical Society de Nueva York, y otros más entre los Bland Burges Papers de la Bodleian Library de la Universidad de Oxford, todos los cuales han sido publicados.

OBRAS

  • Los escritos de Juan Pablo Viscardo y Guzmán: Precursor de la independencia hispanoamericana, ed. M. E. Simons (Caracas, 1983).

  • Obra completa, ed. P. Cayo Córdoba y C. Pacheco Vélez (Lima, 1988).

Profesor, historiador. Nació en 22 octubre de 1886, en Lima, Perú; murió el 7 febrero de 1975, en Lima. Entró en la Compañía de Jesús el 12 marzo de 1905, en Pifo (Pichincha), Ecuador; ordenado sacerdote el 6 marzo de 1921, en Barcelona, España.

Ingresó en la misión ecuatoriano-peruana de la CJ y, antes de acabar el noviciado, fue enviado a España. Estudió humanidades (1907-1909) y filosofía (1909-1912) en Granada, y enseñó física, química y francés (1912-1917) en el colegio S. Estanislao de El Palo (Málaga). Cursó la teología (1917-1921) en Sarriá (actual Barcelona) y, hecha la tercera probación en Manresa (Barcelona), enseñó matemáticas y religión (1922-1923) en el colegio Areneros de Madrid y literatura (1923-1924) en el S. Estanislao de Málaga. Vuelto al Perú, fue profesor de química e inglés en los colegios La Inmaculada (1925-1926) de Lima y Sagrado Corazón (1926-1931) de Sucre (Bolivia).

En 1931, regresó a Lima como profesor de historia en la Universidad Católica. Enseñó dos años (1932-1934) historia eclesiástica en la Universidad Gregoriana de Roma y, desde 1934, fue profesor, de nuevo, de historia en la Universidad Católica de Lima, así como decano de la facultad de letras (1935-1947). Obtuvo el doctorado en filosofía por la Gregoriana el 25 noviembre 1947. De regreso a Lima, fue rector de la Universidad Católica (1947-1953), para la que logró (1949) del gobierno peruano el poder conferir títulos académicos. Desde 1953, fue vicepostulador de la causa de beatificación del P. Francisco del Castillo. En 1961, fue nombrado director de la Biblioteca Nacional de Lima.

Especializado en la historia eclesiástica y civil desde el virreinato a la independencia (1529-1824), escribió obras no sólo sobre el Perú, sino también sobre toda la América española. En las colecciones Biblioteca Peruana, Biblioteca Histórica Peruana y Clásicos Peruanos, publicó textos y documentos antiguos, pacientemente detectados en bibliotecas y archivos de Europa y Sudamérica. Fue miembro de la Academia Nacional de la Historia, de la Academia Peruana de la Lengua, del Centro de Estudios Histórico-Militares del Perú, y correspondiente de las Academias de la Lengua y de la Historia, de España, Argentina, Ecuador, México y Venezuela.

Doctor “honoris causa” de varias universidades peruanas, recibió en 1954 el Premio Nacional de Historia. Su bibliografía abarca más de 100 libros y varios centenares de folletos y artículos. Deseoso de abarcarlo todo, no siempre logró hacer labor ordenada y sintética, pero con su infatigable trabajo proporcionó abundante y valioso material a los historiadores, principalmente sobre el período virreinal.

OBRAS

Los jesuitas del Perú (Lima, 1941). Vida del V. P. Francisco del Castillo de la Compañía de Jesús (Lima, 1946).

Concilios limenses 3 v. (Lima, 1951-1954).

Historia de la Iglesia en el Perú 5 v. (Lima/Burgos, 1953-1962).

Historia del culto de María en Iberoamérica 2 v. (Madrid, 31956).

Vida de Santa Rosa de Santa María (Buenos Aires, 31961).

Historia de la Compañía de Jesús en el Perú 4 v. (Burgos, 1963-1965).

Historia general del Perú 10 v. (Barcelona, 1966-1971).

Jesuitas peruanos desterrados a Italia (Lima, 21967).

Vida de Santo Toribio de Mogrovejo (Lima, 1971).

Felipe Mac Gregor nació en el Callao, el 20 de septiembre de 1914. Entró a la Compañía de Jesús en 1931 y se ordenó como sacerdote el 23 de diciembre de 1944. Estudió en los colegios San José de los Hermanos Maristas, San Vicente de Paul, y San José de Arequipa. En 1931 ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús en Córdoba (Argentina). Se graduó de filósofo en la Universidad jesuita de Fordham (Nueva York). Fue profesor y Rector en el Colegio de La Inmaculada, y fue Profesor Principal del Departamento de Humanidades en la Pontificia Universidad Católica del Perú, de la que fue Rector entre 1963 y 1977. Fue durante su gestión que esta casa de estudios realizó el traslado de sus instalaciones al Fundo Pando. en terrenos donados por don José de la Riva-Agüero y Osma. Se desempeñó como Provincial de los jesuitas del Perú entre 1958 y 1962, además Director de fundador y Rector del Instituto por la Paz. De igual manera, fue Rector de la Universidad de las Naciones Unidas. Ejerció como presidente de la UDUAL (Unión de Universidades de América Latina y el Caribe) en 1975 y 1976. Desde 1980 fue Presidente de la Asociación Peruana de Estudios e Investigación para la Paz, y desde 1990 presidió el Instituto por la Paz. La UNESCO le entregó el año 2000 la Medalla Gandhi, por haber introducido el concepto “Cultura de la Paz”. Falleció el 3 de octubre de 2004.

Manuel Marzal nació el 27 octubre de 1931, en Olivenza (Extremadura), España, falleció el 16 de julio del 2005. A los diecisiete años ingresó a la Compañía de Jesús en Aranjuez (Madrid) el 12 septiembre de 1949. De nacionalidad peruana desde 15 de octubre de 1960, su trayectoria académica tiene como destino América Latina. Estudia en Perú, Ecuador y México. Manuel Marzal arriba a nuestro país y se establece como residente el 15 de junio de 1951 para hacer estudios en el Instituto de Humanidades Clásicas de Jesuitas en Lima (1951-1954). Posteriormente se traslada a Ecuador para estudiar Filosofía (1954-1957) en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Ya en México, Marzal estudia Teología en el Instituto Teológico de Jesuitas en México, DF (1961- 1964). En este periodo es ordenado sacerdote, el 26 de octubre de 1963. Finalmente hace estudios en antropología social entre 1965 y 1968 en la Universidad Iberoamericana de México. Los grados académicos obtenidos por el Padre Manuel Marzal a lo largo de su vida son los de Doctor en Filosofía por la Universidad Católica del Ecuador en el año 1964, para lo cual presentó la tesis: El problema del indio ecuatoriano desde la doctrina social de la Iglesia. También se Licenció en Teología en el Colegio Máximo Cristo Rey de la provincia mexicana de la Compañía de Jesús en octubre de 1964.Finalmente se recibió como Magíster en Antropología Social en la Universidad Iberoamericana de México el 30 de marzo de 1968 con la tesis titulada: La aculturación de los otomíes del Mezquital. Un intento de evaluación del Patrimonio Indígena del Valle del Mezquital. Su labor docente en la Pontificia Universidad Católica del Perú, desde el segundo semestre de 1968, incluye la creación de la especialidad de Antropología en la Facultad de Ciencias Sociales y posteriormente del Diploma de Estudios Antropológicos (DEA). Fue nombrado profesor principal y a tiempo completo en octubre del año 1975. Dictó diversos cursos en la Facultad de Ciencias Sociales, tales como: Introducción a la Antropología, Seminario de Trabajo de Campo, Etnología Ibérica, Etnología Mesoamericana, Doctrina Social de la Iglesia, Antropología de la Religión, Pensamiento Antropológico I, II y III. En la Escuela de Graduados dictó el Seminario de Sistemas Religiosos en el Magíster en Antropología; así como Antropología y Educación en el Magíster en Educación. Manuel Marzal también se vinculó académicamente a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), dictando los cursos de Antropología de la Religión, Pluralismo Religioso de América Latina; así como Religión y Cultura Andina y Amazónica, todos ellos en la Escuela de Graduados. En la Universidad Católica se desempeñó además como Coordinador del área de Antropología (1969-1970)(1975); Director Universitario de Proyección Social (1973-1979); Coordinador del Diploma de Estudios Antropológicos -DEA (desde 1974); Director Universitario de Régimen Académico de Profesores (1979-1984); Representante del Episcopado en el Consejo Universitario (1984-1990); Director Académico del Régimen Académico de los Profesores (1990-junio 94); Coordinador del Doctorado de Antropología PUCP (2001-agosto 2002) y finalmente Profesor Emérito de la Pontifica Universidad Católica del Perú (otorgado en mayo del 2003). En 1971 publicó El mundo religioso de Urcos (Cusco), editado por el Instituto de Pastoral Andina. Seis años después la PUCP publicó Estudios de religión campesina en Lima. El estudio “El sistema religioso del campesino bajopiurano” se tradujo al alemán en 1985. Hacia 1981 se publicó Historia de la antropología indigenista: México y Perú, que fue reeditada en Barcelona, en Anthropos, y luego en formato CD-ROM, en Madrid, por la Fundación Histórica Tavera en 1996. En 1983 publica La transformación religiosa peruana. Luego y dos años después El sincretismo iberoamericano. En 1988 se edita Loscaminos religiosos de los inmigrantes de la Gran Lima; en 1992 y 1994: La utopía posible indios y jesuitas en la América colonial, en dos tomos. Para la Colección Forjadores del Perú pública en 1995: José de Acosta. Al año siguiente se da la publicación de Historia de la Antropología Social, y casi de manera consecutiva (en 1997) la de Historia de la Antropología Cultural. En 1991 como editor se encarga de publicar El rostro indio de Dios, que será reeditado en 1990 Quito, Abya-Yala; 1992 La Paz, Cipca-Hisbol; 1994 México, Universidad Iberoamericana y traducido al portugués (1989, Sao Paulo, Vozes), italiano (1992, Assisi, Citadella Edit.), alemán (1992, Frankfurt, IKO-Verlag für Interkulturelle Kommunikation) e inglés (1996, New York, Orbis Book). Finalmente, en el 2003 publica Tierra encantada, tratado de antropología religiosa.Para poder llevar a cabo sus publicaciones Manuel Marzal se aventuró en múltiples trabajos de campo e investigaciones como la realizada en 1968 en Quispicanchis, Cusco, para El mundo religioso de Urcos. También planteó proyectos de desarrollo social como el llevado a cabo en Agosto de 1970 en el Callejón de Conchucos (Ancash). En 1971 realizó un trabajo de campo en Melgar (Puno) sobre “La imagen de Dios en Ayaviri” y “El servinakuy andino”. Trabajó un estudio socio-cultural del Bajo Piura para el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), fundado el 29 de mayo de 1972. En 1975 realiza una investigación en el Archivo de Indias de Sevilla y otros de Madrid para preparar un libro sobre La transformación religiosa peruana, con beca de Adveniat. Para 1982 realiza un trabajo de campo en México, Sevilla y Salvador (Bahía), con fondos del programa Wals-Price Fellowship de los PP. Maryknoll. En 1986 hace trabajo de campo en El Agustino, con fondos de la Ford Foundation, para preparar Los caminos religiosos de los inmigrantes de la Gran Lima. Cuatro años más tarde, en 1990, preparó una antología sobre las misiones jesuitas coloniales de España, Portugal y Francia, en el Institutum Historicum Societatis Jesu (Roma) y en Casa de Escritores S.J. (Madrid). La última investigación conocida la hizo en el año 1997 y se llamó “Al filo del milenio: antropología y religión en América Latina”. Su última labor académica la desempeñó siendo el primer Rector de la Universidad Jesuita del Perú, Antonio Ruiz de Montoya.

(Del Blog del Dr. Víctor Nomberto, de la PUCP)

Nació en 1922 en Lima y falleció en el año 2000. Entró en la Compañía de Jesus en 1940 y se ordenò sacerdote en Madrid en 1955. Fue director espiritual y luego Rector del Colegio La Inmaculada, donde estudió; en 1975 fue nombrado Delegado Provincial para las obras de educación de la Compañía de Jesús en Perú. Obtuvo la licenciatura en filosofía en la Facultad de San Miguel (Argentina) y en teología en la Facultad Teológica de Granada (España); fue diplomado en pedagogía por la Universidad de San Marcos, en Lima (Perú).

Pablo VI lo nombró Obispo Titular de Cissi y Vicario Apostólico de Jaén en Perú el 8 de junio de 1978; recibió la consagración episcopal por Carlo Furno, Arzobispo Titular de Abari, el 15 de agosto del mismo año. En 1982 fue nombrado Secretario General del Episcopado Peruano. Juan Pablo II aceptó su renuncia al gobierno pastoral del Vicariato Apostólico el 23 de agosto de 1985. El mismo Papa lo nombró Arzobispo Metropolitano de Lima y Primado del Perú el 30 de diciembre de 1989; tomó posesión de la sede el 26 de enero de 1990, reemplazando en el cargo al Cardenal Juan Landázuri Ricketts.

Participó en la VIII Asamblea Ordinaria del Sínodo Mundial de Obispos, que se llevó a cabo en el Vaticano del 28 al 30 de setiembre de 1990 y en la IV Asamblea General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo, República Dominicana, del 12 al 28 de octubre de 1992. En febrero de 1993, fue nombrado Presidente “ad interim” de la Conferencia Episcopal Peruana para sustituir por un año a Mons. José Antonio Dammert Bellido, Obispo Emérito de Cajamarca y, del 2 al 29 de octubre de 1994 participó en la IX Asamblea Mundial del Sínodo de Obispos en el Vaticano.

Fue creado Cardenal por Juan Pablo II en el consistorio del 26 de noviembre de 1994, con la sede titular de San Roberto Belarmino. Asistió a la Asamblea Especial para América del Sínodo Mundial de Obispos que se realizó en la ciudad del Vaticano, el 16 de diciembre de 1997.

En enero de 1999, el Papa Juan Pablo II aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Lima, Perú, de acuerdo con lo dispuesto por el canon 401 § 1 del Código de Derecho Canónico. Para sucederlo se nombró a Mons. Juan Cardenal Luis Cipriani Thorne, de la prelatura personal del Opus Dei, hasta ahora Arzobispo de Lima.

Nació el 18 de abril de 1932, en Salaverry, Trujillo. Entró en la Compañía de Jesús en 1948 a los 16 años. Fue ordenado sacerdote en 1963. Estudió Ciencias Económicas en la Universidad Católica de Lille (Francia) y en la Universidad de Harvard (EE.UU.), en donde obtuvo el grado de Ph.D. Licenciado en Teología, Universidad San Cugat del Vallès, Barcelona, España;Igualmente se licenció en Filosofía, en la Universidad Complutense, Alcalá de Henares.

Llegó a ser decano de la Facultad de Economía de la Universidad del Pacífico desde 1999 hasta el 2002. También fue además Director del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico así como asesor de la Dirección del Instituto Nacional de Planificación del Perú. Entre sus grados honoríficos destacan los reconocimientos de Doctor in Divinity por Boston University, Mass. EE.UU., 1997; Doctor in Law por Gonzaga University, Spokane, Washington, EE.UU., 1998; así como Doctorado Honoris Causa, en varias universidades del Perú. Además recibió el Premio Nacional de Derechos Humanos, 1996; la Medalla de Honor del Congreso de la República, 1997: la Medalla de Honor de la Ciudad de Lima, y de varias otras ciudades y Colegios Profesionales del país, 1997, 1998, y 1999.

Una de sus acciones más recordadas ocurrió durante el secuestro en la residencia del embajador de Japón por parte del grupo terrorista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).La vivienda fue tomada el 17 de diciembre de 1996 con más de 600 personas dentro. Cinco días después, el nombre de Wicht integró una lista de personas que iban a ser liberadas, pero este se negó a dejar la residencia mientras hubiera un solo rehén. “Soy sacerdote. ¿Puedo quedarme?”, fue su respuesta al líder del MRTA Néstor Cerpa. Falleció el 12 de marzo del 2010.

Entre sus publicaciones figuran:

  • Modelos Económico-Demográficos, Lima, Instituto Nacional de Planificación, 1975;

  • Anatomía de un Fracaso Económico: Perú 1968- 1978, co-autor con Daniel M. Schydlowsky, Lima, Universidad del Pacífico, 1979 (cinco ediciones);

  • Realidad Demográfica y Crisis de la Sociedad Peruana, Lima, AMIDEP, 1985 (dos ediciones);

  • Rehén Voluntario, 126 días en la Residencia del Embajador del Japón, co-autor con Luis Rey de Castro, Lima, Editorial Santillana, 1998.

Con ese refuerzo el P. Torres comenzó el sistema de reducciones en las cuencas de los ríos Paraná y Paraguay. Se tenían ya las experiencias de los franciscanos, en especial la del P. Luis de Bolaños (1550-1629), y la de los “aldeamentos” en el Brasil de los jesuitas Tomás Fields y Juan Saloní. Añadió su propia experiencia, de los años vividos en la doctrina aymara de Juli. Dispuso que los pueblos se hiciesen “al modo del Perú”, con el establecimiento de una plaza central con iglesia, casa de los padres, casa de gobierno, y calles con cuadras regulares. Es posible que también en la organización interna hubiera habido alguna influencia del mundo aymara, como la distribución del pueblo por grupos étnicos, a semejanza de los ayllus andinos, con alcalde propio.

En sus cartas anuas de 1610, 1611 y 1612, relata la fundación de los primeros pueblos, abriendo así la abundantísima historiografía sobre las reducciones guaraníes. Según Antonio Astrain, aunque el P. Torres “no hubiese hecho otra cosa en toda su vida sino empezar a promover esta obra admirable, tendría justos títulos a que todo el mundo le respetase como a uno de los grandes bienhechores de la humanidad” (Astrain 4:666).. Acabado su provincialato en 1615, pasó a Córdoba, de cuyo colegio fue rector poco después. Volvió (hacia 1621) a la entonces ciudad de Chuquisaca (hoy Sucre), donde murió.

Sacerdote misionero, etnógrafo, antropólogo. Nació en Gijón (Principado de Asturias) el 8 de junio de 1946. Falleció el 28 de setiembre del 2006 en Jaén, Cajamarca (Perú).

Vivió en Burgos, donde estudio en el Colegio jesuita de la Merced. Ingresó muy joven al noviciado de Villagarcía de Campos, en el 1963. Realizó sus estudios de Humanidades en el Juniorado de Salamanca y la Filosofía en Comillas y Alcalá de Henares. Pidió venir al Perú e hizo su magisterio en el Colegio Valentín Salegui, en el Chiriaco. Es en ese tiempo que se enamora de la selva y de sus habitantes, movido por los misioneros que estaban ya desde mucho antes en esas tierras. Hizo sus estudios de Teología en Comillas, Lima y México y su Tercera Probación también en México, con el P. Elizondo, quien le marcó espiritualmente.

Antes de volver a internarse en la selva, estudió y obtuvo el Bachillerato y la Licenciatura en Antropología en 1977 por la PUCP, para lo cual sustentó dos Tesis: “Modos de producción primitivos : caso Jivaro-Aguaruna” y “Duikmun … ‘Antiguamente … ‘ tradición oral de los aguarunas”. Ese mismo año, el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) publicó en dos volúmenes su obra “El Duik múun… universo mítico de los aguaruna -Chumáp Lucía, Aurelio”.

El P. García Rendueles ha dejado un importante legado etnográfico con registros auditivos de la cultura Awajún en más de 300 horas aproximadamente de grabación. Este importante legado se encuentra custodiado por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya

Sacerdote y educador. Nació en Lima el 7 de diciembre de 1930. Murió el 23 de enero del 2014. Entró el 12 de marzo de 1946 a la Compañía de Jesús y fue ordenado el 27 de octubre de 1961. Licenciado en Filosofía (Universidad Complutense de Madrid), Licenciado en Teología (Colegio Máximo Cristo Rey de México) y Magíster en Educación (Standford University-San Francisco. EEUU). Fue Rector del colegio La Inmaculada y Superior Provincial de los Jesuitas del Perú, así como Presidente del Consorcio de Colegios Católicos.

El P. Morales fue uno de los educadores que con otros profesionales de la educación, formó parte de la Comisión Nacional que preparó “El Informe de la Reforma Educativa Peruana”. Luego, fue designado Presidente del Consejo Superior de Educación, encargado de conducir y monitorear dicha reforma durante los años setenta. A partir de julio de 1992, formó parte de “Foro Educativo”, en la que durante nueve años consecutivos fue presidente. Por su experiencia y vasto conocimiento del tema educativo, sensibilidad social, cercanía a los niños y adolescentes, sencillez y ponderación, respeto a la pluralidad, disposición al consenso, y por su permanente capacidad de trabajo en equipo, se ganó el afecto y el respeto de los docentes y sus alumnos del Colegio La Inmaculada, de amplios sectores de maestros y muchos actores educativos, así como de sus colegas en las distintas instituciones educacionales, sociales y religiosas en las cuales actúa. En el año 2001, fue Presidente Ejecutivo de la Comisión para un “Acuerdo Nacional por La Educación”, la que realizó la primera Consulta Nacional sobre educación efectuada en el país y que movilizó a cerca de 500,000 personas en Lima y provincias. Los resultados de este proceso participativo, plural, descentralizado y democrático quedaron resumidos en dos libros: “Propuesta para un acuerdo Nacional por la Educación” y “Voces del País”; de este modo, se inauguró en el país un nuevo estilo de hacer políticas educativas, de cara a la ciudadanía y en diálogo con los actores involucrados. Presidió el Consejo Nacional de Educación, organismo autónomo y especializado del sector. Participó como conferencista en diferentes eventos académicos nacionales e internacionales de la UNESCO, la OEA, Banco Mundial, BID, AID, etc. Igualmente, elaboró muchos estudios y trabajos relacionados con la educación y los derechos humanos, las reformas educativas en la región, la formación de adolescentes, la calidad y equidad educativa, la tutoría y la orientación educacional, entre otros. Fue reconocido con muchas distinciones honoríficas en su vida profesional como sacerdote y educador. Entre las más importantes destaca la condecoración con las Palmas Magisteriales en el grado de AMAUTA que le concedió el Estado Peruano el cinco de julio del año 2001. En el año 2010 fue distinguido como Profesor Honorario de la Universidad Jesuita Antonio Ruiz de Montoya en reconocimiento a su invalorable trayectoria.

Nacido en Madrid en 1942, cuando el mundo andaba metido en una guerra catastrófica y la España de la posguerra civil pasaba por los “años del hambre”. Hizo sus estudios básicos en el colegio de los jesuitas en Madrid y cuando terminó la secundaria, en 1959, ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús. Un año después, con apenas 18 años, fue enviado al Perú, a donde llegó el 28 de julio de 1960. Fue ordenado de sacerdote en 1972 y concluida su formación religiosa, se incorporó al trabajo, además de seguir especializándose en temas de gestión y administración educativa a través de cursos formales y a través de su entrega al trabajo educativo.

En 1974 se incorporó de lleno al trabajo en Fe y Alegría. Trabajó apoyando la educación técnica (mecánica, soldadura, reparaciones), promoviendo la creación de nuevos centros, trabajando con los padres y madres de familia de los alumnos, promoviendo con los maestros la creación de climas amigables para el aprendizaje, etc. Le tocó luego dirigir la red de 1988 a 1998, recorriendo las escuelas de los arenales de la costa, de las riberas de los ríos amazónicos y de las zonas andinas. Y, hasta la fecha de su muerte, se desempeñó como coordinador educativo, mediante el trabajo de contacto con funcionarios del Ministerio de Educación para que autorizasen el funcionamiento de un nuevo centro educativo; conseguir plazas de docentes para las escuelas, construidas a veces por los padres de familia; realizar gestiones en el Ministerio y los órganos intermedios para acelerar las resoluciones de contratación y de pago de los profesores nuevos; atender casos de bullying o acoso escolar, etc.
Siendo de conocimiento público esta trayectoria, no es raro que el Ministerio de Educación convocase al P. Jesús Herrero para formar parte del Consejo Nacional de Educación, desde su fundación en 2003. La primera tarea de envergadura del CNE fue la elaboración del Proyecto Educativo Nacional. El P. Herrero contribuyó con este emprendimiento aportando sus conocimientos y su probada experiencia en docencia y gestión educativa. Ya en la primera etapa, 2003-2008, la participación del P. Herrero en el CNE se hizo notar por la mesura de sus posiciones y su capacidad de escucha, actitudes importantes en una institución compuesta por consejeros de diversas procedencias profesionales y políticas. El Ministerio de Educación reconoció sus aportes a la educación otorgándole las Palmas Magisteriales en el grado de Amauta en 2008. Algunos años después, en 2011, sus colegas en el CNE le eligieron presidente de esta institución, a sabiendas de que su bonhomía, su indesmayable ilusión de cultivar excelencia educativa en condiciones aparentemente adversas, su compromiso inseparable con la moralidad, su apuesta decidida por la calidad y el mejoramiento de los aprendizajes, su capacidad para moverse con destreza en diversos entornos (educativo, estatal, empresarial),su apertura de espíritu eran propiedades y fortalezas más que suficientes para conducir la institución.
El P. Jesús Herrero falleció el 10 de diciembre de, 2013 en la Enfermería de los jesuitas en la residencia de la Parroquia Virgen de Fátima, en Miraflores.
(El texto toma los ejes centrales de la semblanza hecha a ocasión de su muerte por el Consejo Nacional de Educación).

Nació en Francia el 1° de julio de 1936 murió el 4 de abril de 2011.

Lo que más interesa destacar es su calidad sacerdotal y de jesuita. En un párrafo de la carta que escribe al Provincial de entonces, José Luis Fernández-Castañeda, le comunica su estado de ánimo antes de los Últimos Votos: “…Total en ese momento (se refiere a cuando haga sus Últimos Votos) quiero procurar ser fiel a una opción en la cual he arriesgado y comprometido mi vida y que me ha llevado a nuevos compromisos. Esa opción hay que volver a hacerla cada día, volver a escoger. Hoy vuelvo a escoger esa opción con lo que incluye”.

Sus cualidades le llevaron a una vida de excelencia académica, que se puede constatar por los estudios y la actividad académica que realizó: al ver su “curriculum vitae” se percibe cómo, ese ideal de “excelencia académica” propio de la vocación jesuita, lo cumplió ampliamente. Realizó estudios y obtuvo títulos en Filosofía, Teología, Filosofía y Letras (universidad Complutense, Madrid), Maestría en Sociología Agraria por la Sorbona, Francia, Sociología Peruana (en La PUCP, Lima). Publicó diversos libros y artículos para revistas. Finalmente obtuvo su doctorado en Filosofía Política en París. Sus inquietudes intelectuales y la seriedad con que las llevó a cabo como Jesuita le llevaron a participar e influir durante varios años en el Círculo de Profesores de Filosofía de la Compañía de Jesús en Latinoamérica.

En su labor apostólica podemos distinguir dos épocas y dos obras de importancia en la Provincia: El CIPCA y la UARM. Estuvo presente en el CIPCA desde que el IMAIL (centro de formación técnica creado en el Colegio de San Ignacio de Piura) se transformó en un centro de formación del campesinado de la región Piura. Esta obra que fue creciendo y desarrollándose para bien de toda la región; y más cuando se le añadió Radio Cutivalú, en cuya fundación también el P. Santuc tuvo papel decisivo. La segunda obra es la Universidad Antonio Ruiz de Montoya de la Compañía de Jesús, que comenzó como el centro de formación en Humanidades y Filosofía de la Provincia Peruana, hasta desarrollarse lentamente y con esfuerzo ímprobo en Universidad. En ella gastó Vicente generosamente sus fuerzas durante largos años, para hacerla reconocer, para hacerla crecer y lograr su posicionamiento como una de las universidades más respetables del país, en la que además volcó sus cualidades académicas, convirtiéndola en un verdadero centro de formación universitaria.

Estando en año sabático, falleció en el Centre Sèvres de París el 4 de abril de 2011.

Nació el 11 de enero de 1943 en Chicago, murió en Lima el 4 de marzo del 2014. Ingresó a la Compañía de Jesús en Setiembre de 1961 después de haber hecho un año de estudios en Marquette University, la universidad jesuita de Milwaukee, Wisconsin. Formó parte del segundo grupo de novicios de la Provincia de Chicago que llegó al Perú, en 1962. Aquí hizo su segundo año de noviciado y su Votos del Bienio, continuando acá en Lima sus estudios de Humanidades en el Juniorado. Luego regresó a Chicago, donde recibió su Maestría en Historia en la Loyola University de Chicago en 1968.

Nuevamente en el Perú en 1969, lo encontramos como profesor de Historia en el Colegio San José de Arequipa. Lo recuerdan sus alumnos de ese tiempo: “era muy hábil y apasionado de las ciencias sociales… incluso fundó un Club de Política en el que participaron varios entusiastas alumnos”. Estando en Arequipa, a raíz de un artículo no favorable al General Velasco que había publicado en los EE.UU., tuvo que salir rápido para La Paz donde se quedó hasta que pasó la tormenta.

Sus estudios de Teología los hizo en North Aurora, Illinois entre 1971-1973, e inmediatamente después estudió y obtuvo el Doctorado en Historia en la Catholic University de Washington, D.C, entre 1973 y 1976. De regreso al Perú en 1976, ya con su Doctorado, buscando un espacio para su labor docente, tuvo clases simultáneas en la UNIFE (Universidad Femenina del Sagrado Corazón), el Instituto Pedagógico de Monterrico, la Universidad del Pacífico y la PUCP, decidiendo dedicarse a la PUCP a tiempo completo desde entonces. Como profesor de Teología en la Universidad del Pacifico en ese tiempo, sus exalumnos recuerdan que impulsaba el estudio de la Biblia, y cómo insistía mucho en la sensibilidad social, y les motivaba a servir a sectores sociales menos favorecidos desde sus profesiones, como testimonio del evangelio. Posteriormente colaboró con entusiasmo en la fundación de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya donde fue profesor e incluso llegó a ser Decano de la Facultad de Educación.

El P. Klaiber se desempeñó prioritariamente como profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú, en la que enseñó, investigó, publicó y asumió responsabilidades académicas por casi 40 años.

Fue profesor invitado en distintas universidades de prestigio, como Georgetown, Fordham, Chicago, entre otras.

(Nota basada en la homilía del P. Rómulo Franco en ocasión de su fallecimiento)

OBRAS

  • Religión y revolución en el Perú: 1824 – 1976. 311 pags – Universidad del Pacífico, 1980.

  • La Iglesia en el Perú, Fondo Editorial PUCP, Edit. e Imp.Desa Lima, 1988.

  • Los jesuitas en América Latina, 1549-2000 : 450 años de inculturación, defensa de los derechos humanos y testimonio profético. Lima; Universidad Antonio Ruiz de Montoya, 2007.

  • The Jesuits in Latin America, 1549-2000 : 450 years of inculturation, defense of human rights, and prophetic witness (1st ed.) 2009.

  • El Vaticano II y sus contextos – Edition: Pastores del nuevo milenio– Año 12, no. 23 (2012).

  • El clero ilustrado en tiempo de Abascal. En Abascal y la contra-independencia de América del Sur (pp. 75-87). Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú; Instituto Francés de Estudios Andinos 2013.

  • “La visión latinoamericanista de Haya de la Torre” En: América Latina: Identidad e integración (pp. 117-128). Caracas: Universidad Católica Andrés Bello, 2013.

Uno de los más importantes historiadores del siglo XX, actualmente es Presidente de la Academia Nacional de Historia, habiéndose desempeñado como Docente en la Pontificia Universidad Católica por más de 40 años. Hombre de Iglesia, historiador y maestro universitario, el P. Nieto es autor de una vasta y fecunda obra –contenida en libros, artículos, discursos y ponencias– que versa sobre diversos temas de nuestra historia.
El fidelismo colonial, acontecimientos y figuras de la Emancipación, episodios y personajes de la Guerra del Pacífico, la acción evangelizadora en los siglos XVI-XVII, vidas de cristianos ejemplares en el Virreinato peruano, son algunos de los tópicos que aborda desde su singular visión de historiador y hombre de fe. El estudio de tal pluralidad temática se ve enriquecida en la obra de Nieto, además, por su condición de teólogo, filósofo y jurista.Asimismo, destaca en su obra el abordaje que hace de problemas conectados con la teoría de la historia. En efecto, el padre Nieto ha orientado parte de su interés profesional a la divulgación de aspectos del conocimiento histórico, tales como la comprensión y el juicio histórico, la metodología de la enseñanza de la historia, el sentido de la historia, etc.Nace en Lima el 31 de Octubre de 1931. De 1938-1948 cursa estudios primarios y secundarios en el Colegio de La Inmaculada (Lima), institución educativa regentada por sacerdotes jesuitas. De 1949-1955.
Cursa estudios de Historia y Derecho en la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ya en la Compañía de Jesús, a la que ingresa en 1958, cursa estudios de Filosofía en la Facultad de Filosofía de la Universidad Alcalá de Henares (Madrid). Allí obtiene el grado de Bachiller en Filosofía. De 1961 a 1965 estudia en la Facultad de Filosofía y Teología Sankt Georgen en Frankfurt am Main (Alemania Federal), donde obtiene la Licenciatura en Sagrada Teología.En 1978 asume la Presidencia del Centro de Estudios Histórico-Militares del Perú a la muerte del General Felipe de la Barra.1 En 1979 es electo miembro de Número de la Academia Nacional de la Historia. En octubre de ese mismo año es condecorado por la Marina de Guerra del Perú en el grado de Oficial, Distintivo Blanco, “por haber contribuido en forma excepcional al progreso y engrandecimiento de la Marina de Guerra del Perú”. Dentro de los muchos méritos y reconocimientos, el P. Nieto ha sido electo Presidente de la Academia Nacional de la Historia en el 2008 y desde el 2010 asume además la presidencia de la Academia Peruana de Historia Eclesiástica.
OBRAS
  • Contribución a la Historia del Fidelismo en el Perú (1808-1810). Lima, Publicaciones del Instituto Riva-Agüero, 1960, 166 pp.
  • La Acción del Clero en Colección Documental de la Independencia del Perú, tomo XX. Dos volúmenes. Lima, Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, 1971-1972.
  • Antología de la Independencia del Perú. Edición preparada con Félix Denegri Luna y Alberto Tauro y la colaboración de Luis Durand Flórez. Lima, Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, 1972, 682 pp.
  • “Conflicto Peruano-Ecuatoriano, 1858-1859” en Historia Marítima del Perú, tomoVI. Lima, Ed. Ausonia, 1976, pp. 471-678.
  • Historia del Colegio de la Inmaculada, tomo I. Lima, Ed. Turística, 1978.
  • La Iglesia Católica en el Perú en Historia del Perú, tomo XI. Lima, Juan Mejía Baca, Editor, 1980, pp. 419-601.
  • La Primera Evangelización en el Perú. Hechos y Personajes. Lima, Asociación Vida y Espiritualidad, 1992, 160 pp.
  • Francisco del Castillo. El Apóstol de Lima. Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, 1992, pp. 335.
  • “La Iglesia”, en Historia General del Perú, tomo V. Lima, Editorial Brasa, 1994, pp. 315-413.

El H. Arsenio Martín Peinador nació el 16 de noviembre de 1927 en Ampudia, un pueblo de la llamada Tierra de Campos en la Provincia de Palencia (Castilla-León, España). Siendo joven, junto con su familia, emigró a Madrid donde completó sus estudios y trabajó como conserje en una compañía de seguros. Conoció a la Compañía de Jesús en la Congregación Mariana “San Juan Berchmans” a la que perteneció y en la que sintió el llamado de Dios. En unos ejercicios espirituales realizados en diciembre de 1947 ve confirmada su vocación y decide entrar en la Compañía. Con 20 años de edad, ingresa en el Noviciado de la Provincia de Toledo en Aranjuez en 1948.

Durante su noviciado es destinado a Perú adonde llega en 1950. Hasta 1957 vivió en Miraflores donde su principal ocupación fue la sastrería. En esos años, se estaba realizando la construcción del templo de Fátima y el Hno. Arsenio, hombre siempre curioso, visitaba frecuentemente las obras lo que le permitió empezar a aprender en construcción.

De 1958 a 1967 vivió en Piura. Junto al P. Ridruejo, fueron los primeros de la Comunidad jesuita en llegar. Tuvo a su cargo el acondicionamiento del local cedido por un año a la Compañía en la Plaza de Armas, que se habilitó para la Comunidad jesuita y el Colegio. Luego tuvo un importante papel en la supervisión de la construcción del nuevo local del Colegio, en Miraflores. Estas habilidades mostradas en la construcción marcaron su futuro en la Compañía.

Desde que dejó Piura y hasta 2007 pasó 40 años en el Vicariato San Francisco Javier y Chachapoyas, siendo éste su misión principal como jesuita. Dentro de este prolongado periodo, de 1983 a 1986 estuvo en Chachapoyas también como encargado de obras de la diócesis con Monseñor Hornedo, y de 1986 a 1988 en Yamakai-entsá. El resto del tiempo, su residencia estuvo en Jaén.

El P. Francisco Chamberlain Hayes nació el 15 de marzo de 1937 en Chicago. Estudió en Loyola Academy, colegio jesuita ubicado en la misma ciudad. En 1955, finalizado el colegio, con 18 años de edad, ingresó en el Noviciado de la Provincia de Chicago en Milford (Ohio). En la misma casa hizo la etapa de Juniorado y estudió la Filosofía de 1959 a 1962 en West Baden (Indiana).

Llegó a Perú en 1963 para realizar la etapa de magisterio en el Colegio San José de Arequipa como profesor de historia, religión e inglés durante tres años. Acabado el magisterio, siguió sus estudios de Teología en la Facultad de Granada de 1965 a 1968 e hizo un cuarto año en la Universidad de Comillas (Madrid). Se ordenó como sacerdote en Madrid en 1968. Culminó su formación como jesuita haciendo la tercera probación con Miguel Elizondo como instructor en Lima en 1972 y pronunciando sus Últimos Votos en Lima en 1973.

Después de dos años como vice párroco en la Parroquia Cristo Rey de Juliaca, El Agustino fue el destino más prolongado de su vida apostólica donde estuvo de 1972 a 2007 con un intermedio de 8 años en la ciudad de Ilo (1975-1983). Su tercer y último destino fue Ayacucho donde vivió de 2007 hasta su fallecimiento.

En los años que vivió en El Agustino fue superior de la comunidad, párroco, vice párroco en tres ocasiones y director de Servicios Educativos El Agustino (SEA). Más allá de las responsabilidades que asumió, siempre se identificó con las luchas del distrito y tuvo una presencia constante en todos los procesos encaminados a lograr una vida más digna y justa. En los tiempos de violencia fue soporte y apoyo tanto para las personas amenazadas como para movimientos y les animó a no claudicar ante la presión de la violencia.

En cuanto a su presencia en Ilo, junto con el P. Roberto Dolan, fue fundador de la comunidad jesuita que se afincó allí en el año 1975. Esta misión también estaba orientada a la promoción popular y, desde el inicio fundaron, un centro de educación popular (CENECAPE), del que fue director mientras estuvo en Ilo y del que más adelante surgió CEOP.

Fue destinado a Ayacucho en 2007 siendo superior de la comunidad hasta 2014. En estos años, promovió la “Casa Mateo Ricci”, un espacio para reflexionar sobre la región. Tuvo una destacada participación en la Mesa de la Concertación de la Lucha contra la Pobreza en la que fue presidente y miembro activo. De igual manera, fue capellán del penal de Yanamilla y colaboró en la celebración de sacramentos en el templo de la Compañía.

Aportó a la reflexión teológica, vinculado al grupo de la Teología de la Liberación liderado por Gustavo Gutiérrez. De 1971 a 1975 fue profesor de Teología en la Pontifica Lima y durante varios años en el Instituto Superior de Estudios Teológicos (ISET). En este ámbito intelectual también fue Director del Instituto de Filosofía Social y Política de la UARM y docente de 1996 a 1998.Fue invitado a la Conferencia del Episcopado Latinoamericano de Aparecida como asesor teológico en 2007.

Su trayectoria de compromiso fue reconocida en 2013 por el Gobierno Regional de Ayacucho que le otorgó la medalla “Constructores de la Paz”, por promover una cultura de paz en la región y en 2014 por la Municipalidad de Huamanga que le declaró “Hijo predilecto”. A nivel nacional, en agosto del 2016, el Congreso de la República reconoció su labor pastoral y social en la defensa de los Derechos Humanos en Ilo, El Agustino y Ayacucho por más de 40 años.

El P. Manuel Díaz Mateos nació el 26 de junio de 1937 en Seradilla (Cáceres, España). Estudió en el colegio-internado de los jesuitas en Villafranca de los Barros y fue allí donde conoció a la Compañía. En 1955, finalizado el colegio, con 18 años de edad, ingresó en el Noviciado de la Provincia de Toledo en Aranjuez (Madrid). En el segundo año de Noviciado fue destinado a Perú para completar en Miraflores esta etapa de formación. En la misma casa hizo la etapa de Juniorado y viajó de nuevo a España, a Alcalá de Henares (Madrid), para estudiar la Filosofía de 1960 a 1963.

Regresó al Perú en 1963 para realizar, durante tres años, la etapa de Magisterio en la Casa “San Estanislao de Kostka”, en Huachipa, como profesor de griego y latín de los novicios y juniores. Acabado el Magisterio, siguió sus estudios de Teología en la Universidad Loyola de Chicago de 1966 a 1970. Se ordenó como sacerdote en Chicago en 1969 y, posteriormente, hizo la Licenciatura en Sagrada Escritura en el Instituto Bíblico de Roma, que finaliza en 1973. Culminó su formación como jesuita en esa misma ciudad, haciendo la Tercera Probación en 1976 y pronunciando sus Últimos Votos en Lima en 1977.

La vida del P. Díaz Mateos se contiene en dos líneas transversales que la recorren de forma continua: el servicio a la formación de los jesuitas y su pasión por la Palabra. Respecto a lo primero, todos sus destinos apostólicos estuvieron en casas de formación desde el magisterio hasta el año 2002, lo cual significa que estuvo presente en la formación de los jóvenes jesuitas durante casi 40 años. Comenzó este servicio con su magisterio en Huachipa y, al finalizar los estudios en Roma, se incorporó de nuevo al Noviciado que ya había sido trasladado a Barrios Altos. En los años siguientes fue ministro, prefecto de estudios de los jesuitas o integrante del equipo de formación, ya sea en el Juniorado o en las distintas casas donde estuvo ubicado el Filosofado. Finalmente, fue Superior del Filosofado “San Pedro Claver” desde 1998 a 2002. Todos le recuerdan como un jesuita de referencia que les ayudó a profundizar en su vocación, tanto por su integrada manera de vivir la vida religiosa como por su trato personal siempre afable y delicado. Este aporte a la formación no solo se limitó a los jesuitas, sino que también generaciones de seminaristas y religiosos/as disfrutaron de su calidad humana e intelectual, tanto en la Facultad de Teología de Lima como en el ISET, donde fue profesor de forma simultánea por más de 20 años hasta 1997. También fue docente en la UARM desde su inicio y encargado de pastoral.

Además de las instituciones educativas mencionadas en Perú, fue docente invitado durante algunos semestres en otras universidades de Latinoamérica como en la Universidad Iberoamericana de México y en el ISI de Belo Horizonte. Una última dimensión de su relación con la Palabra fue la de escribir sobre ella. En este sentido fue un prolífico escritor. Entre sus obras destacan “Apocalipsis fuerza de la esperanza”, “El sacramento del pan”, “Le hablaré al corazón” o “La justicia que brota de la fe”.

Fue además un hombre de consulta y consejo, buen acompañante espiritual y, con frecuencia, daba Ejercicios Espirituales. Otro de sus trabajos pastorales fue el acompañamiento de MIAMSI.

Su último libro, presentado en 2016, “La belleza de nuestro Dios”, es un título que refleja bien su trayectoria y la imagen del Dios que había descubierto y llenó su vida. Esa belleza de Dios fue la que llenó su corazón y la que siempre transmitió a los demás.

El deterioro de su salud motivó que fuera trasladado a la enfermería en 2013. Desde el año 2017 se encontraba postrado y su vida se fue apagando lentamente hasta que falleció en la mañana del día 26 de julio del 2018.

El P. Carlos Riudavets Montes nació el 14 de enero de 1945 en San Lúcar de Guadiana (Huelva, España). Estudió en el colegio-internado de los jesuitas en Villafranca de los Barros y fue allí donde conoció a la Compañía. En 1963, finalizado el colegio, con 18 años de edad, ingresó en el Noviciado de la Provincia de Toledo en Aranjuez (Madrid). Hizo la etapa de Juniorado en esta misma casa y estudió la Filosofía en Alcalá de Henares (Madrid) de1967 a 1969.

Llegó al Perú en 1969 para realizar, durante tres años, la etapa de Magisterio. De esos tres años, los dos primeros, trabajó en la oficina central de Fe y Alegría en sus momentos iniciales y fue director de un colegio recién creado en Collique. En el tercer año de Magisterio fue destinado al Colegio San Ignacio de Piura. Acabado el Magisterio, siguió sus estudios de Teología en la Pontificia y Civil Facultad de Teología de Lima (Bachiller de 1972 a 1974) y completó un cuarto año en la Universidad de Comillas (Madrid). Se ordenó como sacerdote en Lima en 1974. Culminó su formación como jesuita haciendo la Tercera Probación en Lima en 1979 y pronunciando sus Últimos Votos en Chiriaco en 1980.

De 1976 a 1980 regresa al Colegio San Ignacio de Piura como profesor y espiritual hasta que es destinado a la misión del Marañón, donde ha permanecido 38 años, hasta el día de su muerte. Su historia en la zona está estrechamente vinculada al Colegio Valentín Salegui pues sirvió en esta institución educativa todo el tiempo que pasó en la selva. Los primeros 12 años vivió en Chiriaco e hizo el traslado del Colegio a Yamakai-éntsa en 1992. También estuvo presente cuando en el año 2000 el colegio se convirtió en el n° 55 de los colegios de Fe y Alegría. Este año el P. Riudavets estaba especialmente satisfecho porque en mayo el Valentín Salegui había cumplido 50 años. En todo este tiempo educó a generaciones de jóvenes indígenas y fue para ellos una referencia permanente y estable. Desempeñó todo tipo de tareas en el colegio: director muchos años, profesor, encargado de pastoral, director del internado, etc.

Hay dos pasiones que llenaron la vida del P. Riudavets: la educación y la entrega a los pueblos indígenas Awajún y Wampis. Respecto a lo primero, en la homilía de su funeral, el P. Juan Enrique Cuquerella lo describió así: “Carlos fue un educador: Entendió la educación como el desarrollo pleno de las capacidades de las personas y por tanto de los pueblos que ellas integran. Para el P. Riudavets educar no significaba llenar la cabeza de conocimientos, ni de ideas geniales y salvadoras, ni siquiera de valores buenos y universales. El proceso de educar significaba para él, sacar de dentro de las personas lo mejor que Dios ha depositado en ellas, en todas ellas: su capacidad de pensar, su capacidad de aprender, su capacidad de querer, su capacidad de servir, de compartir. Ser maestro significaba para P. Riudavets acompañar el proceso de crecimiento de todas estas capacidades”.

En cuanto a su segunda pasión, el P. Riudavets fue destinado a la misión del Alto Marañón cuando llegaba a su ocaso la generación de los primeros misioneros y él, junto con el grupo de jesuitas que le acompañó, aportó el planteamiento de diálogo con las culturas propio del Concilio vaticano II. Vivió y acompañó los cambios del mundo indígena no solo en el ámbito del colegio, sino también en la atención pastoral a las comunidades de los alrededores que nunca descuidó en sus años de presencia.

En la mañana del viernes 10 de agosto su cuerpo fue encontrado  sin vida y con signos de violencia. El cuerpo del P. Riudavets fue velado en Imaza, Mesones Muro y Chiriaco, y enterrado en el templo parroquial de esta última localidad. De esta manera, descansa en el lugar donde entregó su vida y siempre quiso permanecer.

El P. Ricardo Antoncich nació el 13 de junio de 1931 en Carhuaz (Ancash). Siendo niño, su familia se trasladó a Lima, lo cual le permitió estudiar en el Colegio de la Inmaculada, donde conoció a la Compañía. Después de haber estudiado dos años de Letras en la Pontificia Universidad Católica de Lima (PUCP), ingresó, con 21 años de edad, en el Noviciado de Miraflores en 1953. En la misma casa hizo la etapa de Juniorado y viajó a España, a Alcalá de Henares (Madrid), para estudiar la Filosofía de 1958 a 1961.

Sin realizar la etapa de Magisterio, continuó los estudios de Teología en Frankfurt-an-Main (Alemania) de 1961 a 1965. Se ordenó como sacerdote en esta misma ciudad en 1964. Culminó su formación como jesuita haciendo la Tercera Probación en Viena en 1967 y pronunciando sus Últimos Votos en Lima en 1970.

Acabada su formación, regresó al Perú y empezó a trabajar en CEAS de 1968 a 1972 como Secretario Ejecutivo y coordinador de comisiones y, de 1968 a 1975, en la PUCP como profesor de Doctrina Social de la Iglesia y Jefe del Departamento de Teología. En ese tiempo fue Superior y vivió en comunidades pequeñas insertas en medios populares con estudiantes jesuitas de Teología. También, en estos años, junto con otros jesuitas, creó y fue director del primer Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) de la Provincia.

Desde 1969, empezó a proyectarse fuera del país y fue requerido para colaborar como docente de DSI en diversos centros de estudios en el continente como ITEPAL de Bogotá (hasta 1998), el Mexican-American Cultural Center de San Antonio, Texas (de 1979 a 1980) y el South East Pastoral Institute de Miami (1978-1998). En todos ellos, su colaboración no fue permanente, sino para impartir cursos anuales.

También colaboró en la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas/os (CLAR) desde 1970 como miembro del equipo teológico, hasta que en 1981 fue solicitado en esta labor a tiempo completo y pasó a vivir a Bogotá. De forma simultánea, y también desde Bogotá, integró el equipo del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). De 1987 a 1998 fue miembro del equipo de CURFOPAL en San Leopoldo (Brasil) como profesor y coordinador algunos años.

En 1992 regresa a vivir a Lima en la comunidad Nuestra Señora de Fátima dando clases de Ética y Espiritualidad en la UARM y manteniendo un semestre de presencia en CURFOPAL. En el año 2000 fue convocado para formar parte del equipo fundador de la CPAL, con sede en Río de Janeiro. Asumió la responsabilidad de Delegado de Espiritualidad y del Apostolado Social hasta 2006, en que regresó a Lima. En ese tiempo, con casi 80 años de edad, emprendió la tarea de hacer el doctorado en Teología sobre las encíclicas sociales de Juan Pablo II.

Hay que destacar también su aporte como escritor y director de Ejercicios. Respecto a lo primero, escribió infinidad de artículos y libros. Dentro de esta enorme producción, señalamos dos libros, cada uno de ellos representa uno de los campos a los que más se dedicó: Doctrina social de la Iglesia es uno y Ejercicios y liberación del hombre, el segundo. En el campo de la orientación de los Ejercicios Espirituales, llegó a ser un maestro de renombre internacional. Recorrió en muchas ocasiones América Latina y el Caribe para orientar más de 50 Ejercicios Espirituales de mes, además de muchas tandas de 8 días, a un público muy variado.

Si hubiera que resumir lo que unificó su aporte a la Iglesia, se podría decir que fue colaborar con la aplicación y profundización de las orientaciones del Concilio Vaticano II en la vida de la Iglesia y en la vida religiosa, desde el enfoque de la DSI y el aporte intelectual al Apostolado Social.

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Alejandro Repullés nació el 17 de febrero de 1930 en Madrid. En octubre de 1947, con 17 años de edad, ingresó al Noviciado de la Provincia de Toledo en Aranjuez (Madrid). De 1949 a 1952 hizo el Juniorado en la misma casa y estudió la Filosofía en Chamartín (Madrid) hasta 1955. Llegó al Perú ese mismo año para realizar la etapa de Magisterio en el Colegio de la Inmaculada como profesor y tutor hasta 1958. Estudió la Teología en Granada de 1958 a 1962. Fue ordenado sacerdote el 14 de julio de 1961 en Madrid. Hizo la Tercera Probación en San Jerónimo (Murcia) y emitió los Últimos Votos en el Cusco el 15 de agosto de 1964. Terminada la Teología volvió al Perú para trabajar en diversos lugares del país.

Pasó dos estancias prolongadas en la Arquidiócesis del Cusco, de 1969 a 1978 y de 1996 a 2017. En su primera estancia, estuvo en las parroquias rurales de Santiago Apóstol de Urcos y en Chincheros , y como director del Centro Agropecuario de Yucay. La segunda se desarrolló enteramente en la ciudad del Cusco. En esos años desplegó una fértil labor: colaboración continua en la Parroquia del Sagrario, pastoral juvenil, capellán universitario y docente, acompañante espiritual y, en los últimos años, director de la Escuela de Catequistas rurales que hoy lleva el nombre de otro jesuita, el P. Manuel Montero.

Un segundo bloque de actividades fueron desempeñadas en la diócesis de Chachapoyas, de 1978 a 1984, donde fue Vicario Pastoral de la Diócesis, párroco de las Parroquias de Pedro Ruíz y Luya, y director del Preseminario.

El tercer bloque corresponde a dos lugares -en época de violencia, de 1989 a 1995-, en Jarpa (Junín) y en Chimbote (Áncash), que vivió con increíble aplomo a pesar del riesgo que entrañaban. En esos años, junto con los otros jesuitas y religiosos, dieron un profundo testimonio de fe, entrega y fidelidad al mantener la presencia de la Iglesia en situaciones de mucho conflicto y amenazas.

Además de estos tres bloques de trabajos apostólicos más prolongados, también estuvo durante temporadas más breves en otros lugares: en 1963, trabajó en el Seminario Arquidiocesano del Cusco. En 1965, estuvo en Abancay. En 1966, en el Colegio de la Inmaculada. En 1967, en Huancayo. En 1968, en Juliaca. Entre los años 2007 y 2009, en la parroquia San José de Camagüey, en Cuba.

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Nació el 14 de enero de 1928 en la ciudad ancashina de Yungay, en el seno de un hogar católico conformado por sus padres Alfredo y Luisa. Fue el quinto de ocho hermanos, dos de las cuales también fueron religiosas. Realizó sus estudios primarios en su ciudad natal, y los secundarios en el Colegio de la Inmaculada en Lima.Inició su vida religiosa en el Noviciado jesuita el 20 de abril de 1944, siguiendo estudios de letras hasta partir a España en 1949 para estudiar filosofía. Luego ejerció el Magisterio en Lima desde 1952 hasta 1955, prosiguiendo estudios en la Facultad de teología de Granada en España.

Se ordena sacerdote de la Iglesia católica en la ciudad de Madrid el 15 de julio de 1958, y su primera Misa coincidió con la fiesta de la Virgen del Carmen, el 16 de julio del mismo año. Culmina su formación sacerdotal en México y Colombia entre 1959 y 1961. A su regreso al Perú ejerció su docencia, siendo subdirector del Colegio de la Inmaculada de Lima entre los años 1961 hasta 1964, luego fue nombrado rector del Colegio San Ignacio de Loyola de Piura en 1965, donde funda el Instituto de Mecánica Agrícola e Industria Loyola (IMAIL), del que posteriormente nacería el CIPCA (Centro de Investigación y promoción del Campesinado). Hizo los Últimos Votos como jesuita el 15 de agosto de 1961.

El 1° de enero de 1968, recibe la consagración episcopal como obispo titular de Sertei y obispo auxiliar de Lima de manos del entonces cardenal Juan Landázuri Ricketts en la parroquia San Martín de Porres. Se entrega de forma inmediata a la defensa de la gente de escasos recursos, y a las zonas donde vive las denominó Pueblo Joven. Para 1970, con motivo del terremoto que destruyó gran parte del departamento de Ancash el 31 de mayo, fue nombrado miembro del comité de reconstrucción y rehabilitación de las zonas afectadas. En mayo de 1971, defendió con denuedo el derecho a la vivienda de miles de ocupantes de terrenos en Pamplona, en Lima, que luego de sostener un enfrentamiento con la Guardia Civil y Policía el 4 de mayo, fueron reubicados en desiertos de arena en el sur de la ciudad el día 16 de mayo, dando nacimiento al actual Distrito de Villa El Salvador. El apoyo de Mons. Bambarén a esos pobladores originó su arresto, del cual se rectificó públicamente el jefe de la Junta militar de gobierno, General Juan Velasco Alvarado, ante la protesta ciudadana. Se le reconoce con el sobrenombre de «Obispo de los pueblos jóvenes».

Nombrado obispo de Chimbote el 8 de junio de 1978, asumió el cargo el 25 de julio del mismo año. Ejerció este obispado hasta el año 2003, año que cumplió los 75 años, en que se jubiló. En 1996 presentó para su beatificación a los mártires polacos asesinados en el pueblo de Pariacoto por Sendero Luminoso: Miguel Tomaszeck, Zbigniew Strzalkowski, sacerdotes franciscanos de la Provincia de Cracovia, y Alejandro Dordi, sacerdote del clero diocesano de Bérgamo. El 5 de diciembre del 2015 los tres “Mártires de Chimbote” fueron beatificados.

Entre 1996 y 1997 fue Secretario de la Conferencia Episcopal Peruana y también Presidente de la Comisión de Comunicación Social del Episcopado (Conamcos). En febrero de 1998 fue elegido Presidente, reemplazando a Monseñor Augusto Vargas Alzamora, y reelecto el año 2000 hasta el 2002. Fue responsable de la obra del Puericultorio Pérez Araníbar, apoyando su continuidad en beneficio de los niños que allí viven.

Los últimos años de su vida los paso en la Comunidad Jesuita de Fátima, Miraflores, junto a sus compañeros jesuitas. Falleció el día 19 de marzo en la ciudad de Lima a causa de la Covid-19.

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Catálogo Jesuita del Fondo Antiguo s. XVII al XIX, disponible en la Biblioteca Nacional del Perú

Como parte de nuestro patrimonio documental el Colegio La Inmaculada custodió un importante grupo documental de gran valor histórico, compuesto de 77 volumenes entre manuscritos e impresos s. XVII a XIX. Por medio de una donación realizada por el Archivo Histórico Jesuita, esta colección ha pasado a formar parte del Fondo Antiguo de la Biblioteca Nacional del Perú.

Metafísica y Teología son los temas que prioritariamente constituye este fondo, así como Sermones y Discursos (como los Comentarios a la Primera Parte de la Suma Teológica de Santo Tomás, el Misterio de la encarnación), así como textos propios de la tradición jesuita como las Cartas de los prepósitos generales a los Padres y hermanos jesuitas.

Compartimos los enlaces en los que se encuentra esta importante colección de manuscritos e impresos de la antigua Biblioteca del Colegio San Pablo donde se puede apreciar los sellos de su propiedad original, del Collegium Limense SJ (San Pablo de Lima) de la antigua Biblioteca de la Compañía de Jesús y los que fueron colocados luego, cuando el Estado tomó en propiedad lo que la Compañía perdió por la expulsión de los territorios de la antigua jurisdicción del Reino de España: tanto de la “Biblioteca y Archivo Nacional del Perú” y de la “Biblioteca Pública de Lima”. Estos textos pues, siendo de la propiedad de la vieja Compañía, constituyen parte del patrimonio histórico del Perú y en ese sentido, la actual Provincia jesuita los ha donado a la Biblioteca Nacional con el fin de que puedan llegar a un público más amplio de investigadores, habiéndose realizado previamente un minucioso y profesional trabajo de digitalización.

Puedes realizar la búsqueda haciendo clic en estos enlaces: Libros Manuscritos  –  Libros Impresos

Carnet de investigador

Para tramitar el carnet de investigador es necesario enviar un correo a archivoypatrimonio@jesuitas.pe adjuntando los siguientes documentos:

  • Copia del documento de identidad: DNI o Carnet de extranjería
  • Una fotografía digital
  • Recibo de pago de acuerdo a la vigencia del carnet que se requiera
    S/.10.00 nuevos soles ~ Vigencia: 1 visita (no incluye carnet)
    S/.30.00 nuevos soles ~ Vigencia: 6 meses (incluye carnet)
  • Duración del trámite es de 24 horas